La violencia de género contra las mujeres hoy en día ya no es concebida sólo como el ataque a cuerpos femeninos y a la dignidad de personas, sino como un obstáculo en el camino hacia la equidad, la participación y la democracia. En el mundo hay consenso acerca del vínculo fundamental existente entre la temática de género y el desarrollo. De ahí que los gobiernos y los organismos internacionales han subrayado la importancia de dar prioridad a la problemática de género en la planificación de políticas y estrategias de desarrollo. A partir de este reconocimiento, la atención a las desigualdades y a la violencia de género contra las mujeres se coloca como tema destacado en las agendas gubernamentales, lo cual obliga a contar con más y mayores estudios sobre estas problemáticas sociales para acercarse lo más posible al conocimiento de las características de las relaciones entre mujeres y hombres en combinación con otras categorías de análisis social como la clase y la etnia, y de las especificidades de las relaciones de género según tipo de localidad, nivel de instrucción o edad.
En la actualidad, los problemas sociales deben ser analizados desde una perspectiva que contemple la equidad de género en cada contexto, económico, político, social y cultural. Estos análisis son demandados tanto en el ámbito académico como en el de la gestión pública, donde emerge la urgencia en la transversalización de la perspectiva de género en todas las instituciones que regulan a las sociedades modernas.
Aplicar la perspectiva de género implica cuestionar las acciones públicas y las estrategias de desarrollo, que usualmente se planifican contemplando visiones tradicionales que no promueven el cambio ni la equidad en la asignación de los recursos y la distribución de los beneficios. Asumir el compromiso de lograr la equidad e igualdad de género implica el rediseño institucional y nuevas formas de relacionamiento entre la sociedad y el Estado.

Actualizado (Martes, 20 de Junio de 2017 23:30)